La peor señora del mundo

Sábado 2 de febrero. En esta ocasión elegí un cuento titulado "La peor señora del mundo", pues ví que a muchos de los niños les gusta. El cuento trata acerca de una señora que le pega y les hace maldades a sus hijos y a toda la gente del pueblo donde vive. En mi opinión, hay bastante violencia durante el relato. A los niños más grandes, principalmente los hombres, les gustó y se mostraron muy interesados durante la lectura e incluso decidieron volver a leerlo y observar las imágenes cuando terminé de hacer la lectura en voz alta. 

En cambio, hubo dos niñas que me dijeron que no les gustó, y tomaron otros libros para leerlos después de escuchar el cuento de La peor señora del mundo. 


 Después de publicar en el grupo de Salas de Lectura de BC en facebook, se desató una pequeña controversia acerca de si era muy violento o no el cuento. Hubo varias opiniones acerca de que no es el mejor trabajo del Sr. Hinojosa y algunas sugerencias de lecturas para niños.

A raíz de todos esos comentarios, una persona que no conocía el libro, se dió a la tarea de buscarlo en internet, leerlo y después emitir su opinión en fb:

Mi opinión es que el cuento distorsiona la realidad.
Las personas que maltratan a sus hijos pueden ser amabilísimas con el resto de la gente. Por eso, cuando los niños llegan a contar de los maltratos, los adultos se ríen de ellos, y al final deciden que no vale la pena contarlo. Ese prejuicio, que las personas “malas” son malas con todos y que las personas “buenas” son buenas con todos, ayuda a perpetuar la violencia intrafamiliar.
Y después, el método que usaron para controlar a la señora, es pura fantasía: es obvio que nunca funcionaría. La gente cruel no es tan fácil de engañar.
El prejuicio aquí es que los hijos y los habitantes del pueblo tienen que encontrar una solución que incluya a la señora. El haber huído de ella, como en la primera parte era una mejor opción. En un mundo donde hubiera justicia, a las señoras así se les debería enviar a la cárcel y no se les debería permitir críar a sus hijos.
A veces para acabar con la violencia no hay de otra más que desintegrar a la familia. No es que sea cualquier cosa hacer algo así, pero a veces es necesario. Como cuando un miembro se gangrena y te lo tienen que amputar: no hay de otra.
Te lo cuento como sobreviviente de la violencia intrafamiliar y como partidaria de que los niños no sólo lean, sino que también se informen.

 
Otro aspecto que me llamó la atención, fue que los niños (de 7 u 8 años) dijeron que ya se los habían leído en preescolar. Para mí, esa edad no es adecuada para este tipo de cuentos, pues aún no pueden discernir muy bien entre la ficción y la realidad.   
El hecho de que este libro despierte el interés y nos mueva a pensar, me parece interesante. Vale la pena repensarse cómo abordar estos temas con los niños y a qué edad sería más adecuado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario